Bostriquidos

01-Callidia Sanguinis

Mono


 27- Peine
28- Cerro

Quiniela

 23- Cocinero


Quiniela

 21- Mujer
22- Loco

Bostríquidos



50, 51 y 52- Hemptycha

Quiniela

 19- Pescado
20- Fiesta

Bostríquidos

49- Sanderianum

Quiniela


18- Sangre

Bostríquidos




48- Cypripedium

Quiniela

 14- Borracho

 15- Niña Bonita

16- Anillo

Quiniela

 11- Minero

 12- Soldado

13- Yeta

Quiniela

 09- Arroyo
10- Cañon

Quiniela


08- Incendio

Bostríquidos


 33- Heteronotus

34- Latreillei

Bostríquidos

 29- Davisi
 30- Amarythus
31- Lophonocerus

Quiniela

00-Huevos



Bostríquidos


 24- Cyphogastra


Bostríquidos

 17- Chaerododes

 18- Dales Noli

19- Metalleutica

Bostríquidos

 15- Saccorrhiza

16- Pictyota

"Esto es el sur" en Página 12

Libro de La Duendes "Esto es el sur", de Mariano Antonelli, en Página 12:


  
Un relato de antes de que la Patagonia fuera la que se conoce hoy. De antes de que estuviera loteada para que las ovejas de terratenientes extranjeros, de antes de los lagos privatizados por las rejas. Una historia de cuando malones y fortines se disputaban el control de las rutas y las incursiones del Ejército “desmalezaban” el terreno para “el Progreso”. Los protagonistas de esta historia son dos matreros y un indiecito que se mandan por los campos para rescatar a un amigo. Se encuentran con un antagonista inesperado: un capitán dispuesto a la tortura para “limpiar” la tierra. Uno capaz de decir “soy el anticipo de tiempos venideros, donde estas tierras tendrán un dueño y ustedes pagarán para caminarlas”.

ESTO ES EL SUR de Mariano Antonelli, por Germán Cáceres

(La Duendes, Comodoro Rivadavia, 2013, 200 páginas)


“Esto es el Sur” proclama el coronel Murra, que está al mando del Frente el Progreso, después de pregonar que “Estas tierras tendrán un dueño y ustedes pagarán por caminarlas, donde gauchos, indios y demás grupos delincuenciales hayan sido exterminados”. Hacia el final de la historieta, con el accionar de los tres héroes (León, El Odiao y Ahonicán) se ratifica que el Sur es de los nativos y de los grupos aborígenes. La acción transcurre en Viedma y en Carmen de Patagones.
Antonelli exhibe su peculiar estilo rústico -y a la vez naif-, portador de cierto hieratismo, con multitud de rayas que se entrecruzan y de nubes macizas, como si estuvieran constituidas por materiales sólidos (aplica el mismo procedimiento a una tormenta de arena). Sin embargo, en su grafismo moderno anida un soplo académico, al parecer influido por las materias de Pintura que debió cursar en su paso por el IUNA. A la manera de Guido Crepax en Valentina (1965), en algunas secuencias descompone el movimiento en pequeñas viñetas, como si fueran fotogramas.  
 
 Diálogos convincentes acompañan su indiscutible talento de narrador. Su planificación inquieta se propone que cada página exponga una composición distinta. Abunda en cuadritos mudos -siempre al servicio de la historia-, y en planos generales de paisajes. Obtiene un fuerte impacto visual de los ángulos en picada y en contrapicada. Además, recurre a enormes onomatopeyas que no sólo forman parte de la narración sino también de su estructura gráfica. 

 Son espectaculares las escena de batallas con viñetas que ocupan dos páginas (también lo hacen algunos paisajes). El ataque del malón al fuerte es una elocuente muestra de la potencia y vigor de su arte: hay desplazamientos de tropas y de grupos humanos resueltos brillantemente.
 
  Mariano Antonelli vuelve a confirmar –superándola- la idoneidad que había demostrado en sus dos libros anteriores: A través de los Andes (2010) y Mitológicas (2012), este último con textos de Santiago Farias. Es muy recomendable prestar atención a la futura trayectoria de este sobresaliente historietista.


Germán Cáceres 


Bostríquidos

 13- Acanhopus